La FAO tira la toalla. ¿Jamón o ración de langosta?

La FAO tira la toalla. La Organización Mundial de la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha lanzado al mundo un mensaje concluyente, al aconsejar el cultivo y consumo de insectos para matar el hambre. Aquí puedes ver un resumen del informe sobre insectos comestibles.

Así están las cosas. Las desigualdades, lejos de mitigarse, aumentan al ritmo que impone este capitalismo actual. El ciclo de producción y distribución de alimentos no compensa a los agricultores y favorece el derroche entre las clases privilegiadas de los llamados países desarrollados.

A estas alturas del estropicio, ni las fotografías impactantes de la infancia que sufre los embates del hambre y las consecuencias de la desnutrición parecen afectar a la moral de quienes han decidido por el conjunto del planeta. De manera que toca cambiar la perspectiva y mirar hacia el universo insectívoro como despensa de urgencia hasta fin de existencias.Si no puede comer jamón ibérico o marisco, reclame su ración de langosta de plaga. A la plancha o rebozada. Tampoco desprecie una fritura de arañas, mosquitos y cucarachas. Deléitese con un combinado de moscas tostadas en su punto.

Es cierto que así, de repente, puede resultar un poco dura la adaptación a la nueva dieta, pero cuando el hambre apriete cualquier insecto que vuele a su alrededor merecerá la pena y estimulará el instinto cazador de la especie más depredadora del planeta. Considérese, además, que si en parte del Mediterráneo los caracoles y el jamón ibérico son un manjar y las ancas de rana se sirven en exitosos restaurantes, en África, América Latina y Asia son más de dos mil millones de personas las que comen insectos. Estos bichos son el maná que alargará un poco más la agonía del pueblo elegido en este planeta de recursos finitos, convertido en prisión por las prácticas abusivas que lo han transformado en estercolero.

La FAO recuerda que los insectos poseen un alto contenido en proteínas, materias grasas y minerales, se reproducen con rapidez y tienen un impacto débil sobre el medio ambiente. Para producir un kilo de insectos se precisan dos kilos de alimentos, mientras que para un kilo de carne animal se necesitan ocho, además de utilizar menos agua y generar menos gases de efecto invernadero. Eso sí, hay que proteger los bosques como despensa natural.

Bienvenidos al festín. Escarabajos, orugas, abejas, avispas, hormigas, saltamontes, grillos… ¡Marchando una de langosta de plaga!

Fuentes: FAO, Cartelera Turia

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